Peregrinación a Omaha

15 mayo, 2017

I think we have one big advantage. A lot of other people are trying to be brilliant, we’re just trying to stay rational.”

Charlie Munger, Omaha 6 de mayo de 2017

 

Introducción[1]

La zona de Omaha, punto neurálgico del ‘corn belt’, se levanta sobre el acuífero más grande de Estados Unidos. No sorprende que Nebraska sea un estado agrícola que, durante años, rivalizó con los potentes mercados de futuros de Chicago como principal plaza comercial para el ganado. Se trata de un Estado alejado de los focos de poder de Washington y Wall Street, con una economía saneada, de ambiente tranquilo y familiar. Nebraska ofrece un potente contraste tanto con la imagen que suelen proyectar de Estados Unidos las grandes ciudades costeras, como con la imagen decadente que se suele asociar con el medio oeste americano, demostrando que entre ambas costas Estados Unidos alberga un variado y rico mosaico.

En Omaha, la ciudad más importante de este estado con poco más de un millón de habitantes, es donde se sitúa la sede corporativa de Bershire Hathaway, el vehículo inversor de Warren Buffett (86) convertido ya en leyenda viva del mundo de la inversión y un potente referente a nivel global.

Tanto Buffett como Charlie Munger (93) son dos auténticas raras avis, muy lejos de los estereotipos que a veces se tiene –(mejor dicho, se quiere proyectar)– de la industria. El secreto de ambos comúnmente reconocido hoy por todos, ha sido la gran habilidad de apostar por una manera de invertir, un método y unos valores, y mantener el rumbo.

Ambos son naturales de Omaha, se educaron en un colegio público a pocas millas de donde hoy se celebra la concurrida Junta de Accionistas, ambos acumulan una dilatada trayectoria dedicada a la inversión: 54 años desde que Buffett tomará las riendas de BRK, entonces a 19$ la acción, acciones que hoy tienen un valor equivalente a 245.000$.

Este exitoso y continuado retorno en el largo plazo unido a unos valores de inversión claros y reconocibles, que han generado escuela (ya iniciada antes por Benjamin Graham[2]), les ha convertido en verdaderas referencias no únicamente dentro del mundo de la inversión, sino también en el ámbito de la gestión empresarial (como buen ‘value investor’, para Buffett al final las empresas son personas y buena gestión, una de las obsesiones del Oráculo de Omaha[3]).

[1] El presente documento ha sido elaborado por Luis Torras (@TorrasLuis), analista de Panda Agriculture & Water Fund, FI.

[2] Roger Lowenstein, Buffett. The Biography, Duckworth, 2008, pp. 36-59. Véase Benjamin Graham, El inversor inteligente, Deusto, 2016.

[3] Yefei Lu, Inside the Investments of Warren Buffett, Columbia Business School, 2016, pp. 260-62.

Peregrinación a Omaha

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